dissabte, 10 d’agost de 2013

Solazo en el Pico de Tempestades

Tras la última actividad en el pico Culebras, Javier, aprovechando su estancia veraniega en Benasque, se propuso la ascensión al Pico Tempestades. Sabiendo de ello y viendo las estupendas previsiones meteorológicas del fin de semana, allá que nos fuimos la simpatizante Karmen y el que suscribe.

Tras un viaje del tirón el viernes 9 de agosto, quedamos para cenar en Benasque con Javier para concretar para el día siguiente. Allí coincidimos además con Ángel y, el ahora simpatizante, Vicente C. que ambos habían estado escalando un espolón junto al refugio de la Renclusa.
Acordamos coger el autobús que sube a la cabaña de Pescadores a las 7:30  en Senarta confiando en cogerlo de regreso a las 18:00h.
Y así lo hicimos. Poco después de las ocho de la mañana comenzábamos a andar desde el refugio de Pescadores (1970m), siguiendo el GR-11 y en dirección al ibón de Llosás.
Javier y Karmen junto al Refugio de Pescadores.
A eso de las 9 de la mañana alcanzamos la pleta de Llosás contemplando al fondo nuestro objetivo, en el extremo de la arista del mismo nombre, y a su derecha el Pico Rusell.
Pleta de Llosás
Tras abandonar el GR en la pleta, continuamos por el margen izquierdo del barranco de Llosás.
Javier ascendiendo hacia el ibón de Llosás. Al fondo Culebras y Vallibierna
Un poco antes de las 10 alcanzamos el ibón de Llosás (2470m).
Karmen y Javier en el ibón de Llosás
Bordeamos por su derecha el ibón para continuar dirección SE hacia el ibón Pequeño de Llosás. Superado el mismo, aprovechamos para tomar un bocado.
Paradita en el ibón Pequeño de Llosás
Aproximadamente a mitad camino entre el ibón Pequeño y la brecha de Soler y Coll giramos a la izquierda en dirección N buscando el sendero que supera un resalte que da paso a la pedrera desde la que se observa ya el Tempestades.
Con el Pico de Tempestades a la vista
Aprovechamos para hidratarnos antes de comenzar el último tramo. Echando la vista atrás hay una magnífica vista de los Picos Culebras y Vallibierna que subimos hace dos semanas.
Atravesamos un par de neveros desde la altura de la vira de ascensión al Pico Rusell y hasta prácticamente el último tramo de más pendiente.
Javier cruzando el nevero, al fondo Culebras y Vallibierna
Siguiendo los hitos zigzagueamos por el sendero que sensiblemente a la derecha del pico tempestades nos lleva hasta la arista que lo une al Pico Margalida.
Impresionante estampa del Pico Margalida
Continuamos por la arista hasta alcanzar la cumbre del Pico de Tempestades (3286m) a la una y cuarto de la tarde.
Karmen y Javier en la cumbre del Pico de Tempestades
Desde allí tenemos una vista magnífica de La Espalda del Aneto y del Pico Aneto.
Javier y Luju en la cumbre
No menos interesante es la vista hacia el Pico Rusell que dejaremos para otra ocasión.
Pico Rusell
Tras el tentempié de rigor iniciamos el descenso alcanzando poco después de las 6 de la tarde la cabaña de Pescadores.
Ni que decir tiene que celebramos la ascensión con la correspondiente cena en Benasque.

Luju