dimecres, 17 de novembre de 2010

ROTUNDO ÉXITO DE LA CORDADA VIVES-LLACER-MOLINS EN RIGLOS

Si en algún momento el pensamiento atrajo la idea de que haríamos bien poco en las exigentes tapias de Riglos, la realidad ha demostrado que era equivocada la deducción. Después de dos días de magnífica meteo con el fresco típico de la temporada otoñal, la planificación inicial pensada con el rigor que exigía la fama de dificultad de Riglos fue acometida en su totalidad superando los míticos alejes y conquistando las continuas panzas rigleras.

Comenzamos el sábado con el planteamiento de subir dos vías a los Mallos Pequeños para probarnos con este tipo de roca y sus dificultades.

Con muchas ganas y energía, por la mañana, alcanzamos la cumbre del Mallo Colorado escalando la vía Ultravox (5c, 100 m.) y marchamos al mediodía al Mallo Cored para escalar la Oeste Clásica (5c, 100 m.). Las vistas de la Aguja Roja desde la cima del Mallo Cored son fantásticas y el balance de la jornada fue inmejorable, nos sentimos bien escalando el conglomerado aun a pesar del aleje de las chapas que a veces puede superar los 10 metros. Cerveza merecida y descanso en el refugio con el máximo confort dado que las instalaciones están prácticamente nuevas y sin masificaciones.















Domingo, segundo y último día, vamos a por todas. Ahora ya después del calentamiento, apostamos por los mallos grandes y de buena mañana nos situamos al pie del Espolón Adamello, a la derecha de la conocida chimenea Pany Haus y con vistas a la izquierda al estilizado Puro. Con dificultad máxima de 5c y 200 m de altura empieza la escalada a ponerse más seria, por lo que intercambiamos las ganas y energía de Luis y Asun, por el tesón y perseverancia de Carlos. Aquí los alejes pican más (sobre todo en el primer largo o cuando piensas que te has equivocado en el itinerario porque no encuentras ni una chapa en muchos metros, de poco sirven los friends en esta roca). Por otra parte, las famosas panzas del cansado y del pijo en el segundo largo nos parecen más bien pasos de 6a que de 5c. Poco a poco, vamos recorriendo la vía coincidiendo con varias cordadas de franceses a los que dejamos pasar (son muy inquietos) y una de aragoneses que comparten con nosotros el descenso economizando tiempo y esfuerzo en los 3 rápeles de bajada, uno de ellos en volado y con longitud de 60 m.












Finalmente el conglomerado de los mallos fue gratamente disfrutado por la cordada valenciana.

Salut i muntanya!. Ah, y la próxima vez, a ver si os venís a Riglos!

1 comentari:

Luju ha dit...

Esto parece que se va animando. Bonita crónica y mejor actividad. Que no pare!